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Amas a tu pareja y te gusta, estás segura de tu elección, es el hombre perfecto y no te gusta nadie más, pero cada vez sientes menos ganas de tener sexo con él. Te pasa, ¿cierto? No entiendes que sucede pero te descubres buscando excusas para evitar el momento a solas en que te empieza a buscar, inventas malestares, ocupaciones, trabajo, tareas, en fin… explotas tu creatividad para no hacer el amor con quien amas.

El buen sexo es, ante todo, un placer compartido, por lo tanto, la responsabilidad sobre las falencias en la intimidad recaen sobre ambos. Sin embargo, esta publicación va dedicada a las mujeres, a lo que nos sucede a nosotras, a nuestra parte en el problema, el por qué nos sucede y el cómo mejorarlo. Pero ojo señores, no se relajen y dejen todo en nuestras manos porque una vez que recuperemos la libido y el deseo, lo que menos esperamos es que ustedes estén a nuestro nivel. Y no se trata solo de la parte fisiológica, que para ustedes, a menos que tengan una disfunción, es sencilla (siempre tienen ganas), sino a la parte creativa que nos motiva y hace salir nuestra faceta lascivia.

 

¡No tengo ganas! ¿Acaso tengo algo?

Poco a poco has ido perdiendo el interés sexual por tu pareja. Tienes dificultad para iniciar una actividad sexual o responder a los deseos de tu amante. No quisieras rechazarlo porque temes que esto lo lleva a serte infiel, pero no puedes hacerlo, física y emocionalmente no puedes hacer el amor con él. ¿Qué te está pasando?

La falta de deseo o trastorno de deseo sexual hipoactivo es la disfunción sexual que más afecta a las mujeres en el mundo. Esta ausencia de deseo puede ser primaria, es decir, que en toda tu vida has sentido poco o nulo interés por el sexo, en cuyo caso debes buscar ayuda profesional. O también puede ser, secundaria, o sea has sentido deseo pero lo perdiste por completo.

 

¿Por qué pasa esto?

Como pareja cometemos el error de rutinizar el sexo y el amor. Tenemos conversaciones en las que nos decimos te amo mecánicamente, no damos un beso de saludo y despedida sin sentirlo y disfrutarlo, y así mismo dejamos el sexo para cuando hay tiempo.

Revisa tu rutina de pareja. Siempre he dicho que la seguridad hace que nos relajemos y dejemos de preocuparnos por estos momentos que tanto nutren las relaciones. Así que empiecen por salir de la monotonía y usen su creatividad en reinventar su relación, en constantemente estar creando razones para desear y ser deseados.

Somos animales de costumbre… acostúmbrense a desearse, de verdad.

Como consejo, te recomiendo que estés pendiente de estos cambios en tu intimidad, y apenas sientas que empieza a suceder lo hables con tu pareja y busquen alternativas para no caer en eso. Si lo dejan pasar, se acostumbran a no desearse, a no hacerse el amor, hasta que el problema ha llegado a niveles críticos y en muchos casos las consecuencias van desde la infidelidad hasta el fin de la relación.

 

¿Ausencia de deseo secundaria?

Además de la rutina, y enfocándonos nuevamente ti, como mujer, pueden haber factores físicos que te llevan a esa ausencia de deseo, como por ejemplo:

  • Embarazo
  • Desbalances hormonales.
  • Tiroides
  • Consumo de alcohol
  • Consumo de drogas
  • Uso de medicamentos para la depresión, ansiedad, colesterol, hipertensión, entre otros. Por eso, siempre pregunta a tu médico las repercusiones que puede tener para tu sexualidad el medicamento que te formula.

Por otro lado, encontramos una buena cantidad de factores psicológicos, como le estado de tus relaciones interpersonales e incluso aspectos religiosos y culturales. Incluye la depresión, la ansiedad, problemas de autoestima, antecedentes de abuso sexual o físico, el estrés del día a día o una tragedia.

También es importante revisar si dentro de tus encuentros sexuales con tu pareja han habido situaciones que te han molestado, que definitivamente no te gustan o te causan dolor. El aceptarlas en silencio sólo por complacerlo harán que poco a poco le cojas aversión al sexo con él en particular. No temas expresarte. Recuerda que tu placer es lo más importante. Y la clave para superar toda esta situación es la comunicación.

 

¿Cómo recupero mi deseo?

OBJETIVO: Lograr olvidarte de la palabra “no” en lo referente a tu intimidad. Llegar a ser tan sexual que siempre dirás “si”, o mejor aún, que seas tu quien tome la iniciativa y proponga.

Así como “el dinero llama dinero” yo creo que “el sexo llama sexo”. Abre tu mente y consume sexo. Con el tiempo tu imaginación y libido se nutrirán al punto de ser tu quien tome la iniciativa.

Estas son mis recomendaciones:

  • Mastúrbate. Si sueles hacerlo, hazlo con más frecuencia. Si no lo haces, empieza ya. No importa si tienes pareja, al contrario, cuanto estás sexualmente satisfecha más ganas de masturbarte te dan, recordando lo vivido. Hazlo sola, frente a él, o que él te lo haga. La masturbación es necesaria para que conozcas tu cuerpo e identifiques lo que te gusta.
  • Lee literatura erótica. Puede resultar más excitante que ver una película porque es tu imanación quien crea las escenas y los personas. Es imposible que no te excite. Hazlo sola o con él. El final, ya lo conoces.
  • Consume pornografía. Si te parece grotesca, te cuento que hay porno con contenido pensada el nosotras. Hazlo cada vez que tengas oportunidad. De vez en cuando invítalo. Te lo agradecerá.
  • Explora con juguetes. Dildos, vibradores, tapa ojos, esposas, látigos… en fin. Hay un universo de artículos para tu placer. Además, mientras los compras tu imaginación empieza a volar, y es muy excitante.
  • Compra lubricantes, aceites y demás productos de cosmética erótica. Te sorprenderá la infinidad de opciones que hay para estimular tus zonas erógenas y las de tu amante. Pruébalos todos y luego decide cuales serán tus “infaltables”. Como consejo, siempre ten un buen lubricante. La lubricación nula o escasa causa dolor y por lo tanto resta placer. Así que saca tu lubricante y soluciónalo. No te avergüences, recuerda que también es tu placer.
  • Compra lencería. Que cuando te quites la ropa sea como destapar un regalo para sus ojos.
  • Tómense fotos. Es un buen ejercicio de autoestima para que veas lo sexy, erótica y sensual que puedes llevar a ser. Personalmente creo que es algo que todas deberíamos hacer alguna vez, por puro placer personal. Luego, las puedes usar para enviarle un mensaje para que sepa lo que le espera en al final del día.
  • Envíense mensajes hot durante el día. El lenguaje debe ir de la picardía a la lujuria. Dile literalmente y sin adornos lo que quieres hacerle y lo que deseas que te haga. Verás como pasan un día con el deseo a mil, contando las horas para devorarse mutuamente.
  • Háblense sucio. Escuchar que te diga “puta” puede ser la cereza en el pastel del éxtasis. Así que abre tu mente y déjate llevar.
  • Exploren lugares y escenarios. Sal de la cama. Hazlo donde te den ganas.

Seguro hay muchas más cosas por hacer. Investiga, lee, pregunta, pero no dejes que tu deseo caiga.

Ahora, si te trata de una condición física, como las mencionadas anteriormente, o algo sicológico muy arraigado que no puedas superar por ti misma, te sugiero buscar ayuda de un profesional.

 

Enfoca toda tu energía, motivación e imaginación, en seducir a tu amante. Siempre hay algo más por hacer. Si no has llegado a este punto, no te permitas llegar a él.

- La Santa -

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